viernes, 11 de diciembre de 2015

Violencia de género pre-electoral

Bueno, que ya está bien. 
Oh, sí, "si la mujer está más desprotegida hay que protegerla especialmente", dicen.
"A la mujer la maltratan porque hay una situación de desigualdad en España", dicen.
"Es lamentable que no haya entendido por qué las mujeres son víctimas de la violencia de género", le dice Antonio Hurtado, del PSOE, a Marta Rivera, de Ciudadanos, porque tuvo la "insensatez" de decir que "tan terrible es para un niño que su padre mate a su madre como que su madre mate a su padre".
El que no lo ha entendido, señor Hurtado, es usted, pero no se preocupe, que yo se lo explico: la mujer es víctima de la violencia de género porque los maltratadores son unos p*tos maleducados de tres pares de c*jones. Y no maleducados que no sepan estar, que saben, o porque no tengan estudios, que también tienen.
Son maleducados porque creen que todo es gratis y nunca se han enfrentado a una negativa firme por parte de sus educadores (ya sean padres, maestros o lo que sea) que les haya enseñado a lidiar con la frustración. Si remontamos en la vida de esos hombres maltratadores, la mayoría de ellos habrán sido niños mimados en su infancia, mimados y consentidos y que nunca han oído un no.

sábado, 16 de mayo de 2015

Respeto y amor

¡Qué gonito me ha quedado el títuloooo! 
Sí, estoy viva, lo que son las cosas.
Dicho esto, pasaremos directamente a lo que quiero comentaros en el post de hoy (y quién sabe si de este año).

Pues, veréis, como ya sabréis, hay por ahí una Miniyó (que me cumple doce años en dos semanas y mide ya metro sesenta y tres, la jodía) que en el transcurso de su evolución y crecimiento no para de hacerme preguntas. Algunas son preguntas típicas y tópicas que todos hemos hecho en algún momento de nuestra infancia a nuestros padres, muchas son ¿por qué? cuando no quiere hacer algo y presiona a ver si me pilla en un renuncio, y otras no tienen ningún sentido, como por ejemplo: mamá, ¿qué harías si te encontraras en el súper con los zombies de The Walking Dead?. Cuando a) no vemos la serie, b) me importa un pepino, y c) ¿a qué coño viene esto ahora?

Pues el otro día me preguntó por mis parejas, pasadas y futuras (no, en el presente no gasto). Yo le contesté como buenamente pude, lo más brevemente posible (sí, porque interrumpe constantemente para hacer más preguntas sobre cosas vagamente relacionadas con el tema, como: mamá, ¿quién te gusta más: Iron Man o Thor?) y volví a mis sudokus. Pero se me quedó el tema en la cabeza. Mis antiguas parejas y las futuras... Y de repente llegó otra vez la Miniyó y me preguntó cuál de mis antiguas parejas me había gustado más. Así, porque salta de una cosa a la otra como una pulga en un festival canino.

jueves, 15 de agosto de 2013

¿Deseo a la carta?

Holaaaa.

Sí, ya sé que hace casi un año que no aparezco por aquí ni "jarta" de vino, pero ya sabéis que soy como los malos de las pelis de serie B: (léase con voz de malo de serie B) siempre vuelvo.

El título del post quizás resulte ilustrativo y quizás no, así que, mi más sentido pésame, voy a explayarme.

Resulta que el otro día, a finales de la última semana laboral, leí en una revista (cuyo nombre no voy a dar porque no me pagan para hacerles propaganda) un artículo acerca de un descubrimiento científico: han descubierto una sustancia que podría (nótese bien el podría, por favor) incitar el deseo en la mujer. En pocas palabras, la idea es que, si una no tiene ganas, se toma una pastillita y todos contentos. Algo así como una viagra femenina.

La idea me parece simplemente alucinante. O sea, no tengo ganas y me tomo una pastilla para tenerlas. Y digo yo: me tomo la pastilla... si me da la gana, ¿no? ¿O es que, como existe la pastilla, ahora voy a tener la obligación de corresponder cada vez que mi pareja me requiera? (bueno, ahora no gasto churry, o sea que es poco probable, deo gratias).

jueves, 30 de agosto de 2012

Criadas y señoras, el libro

He escogido la portada de la peli porque es la que me gusta, pero el post de hoy va del libro. No he visto la peli, pero me he cascado el libro en cero coma.

Veréis, ayer, como muchos padres resignados, fui al centro comercial donde encargué los libros del colegio de mi hija a recoger el pedido. Anduve buscando y buscando dónde tenía que recogerlos, porque la señalización era (y me imagino que sigue siendo) penosa.

Por lógica difusa, o infusa, o confusa, pasé por la librería, pensando que una cosa y otra tenía que tener cierta relación. O sea, en la librería venden libros, esa cosa con portadas y páginas en medio, algunas hasta con dibujos y todo. ¿No? Pues no. 

Tuve la suerte, eso sí, de encontrar a un empleado del centro comercial en cuestión atendiendo a una señora y decidí esperar a que estuviera libre para preguntarle dónde cojones atendían a los padres que venían a buscar los libros de texto de sus hijos. Entre tanto, como soy lectora compulsiva y donde haya letras tiendo a descuidar hasta la conversación, miré libros. Obviamente, me compré el libro que da título al post. 

viernes, 27 de julio de 2012

¡Y efectivamente!

La vida tiene algunos momentos en los que uno sólo puede decir, ¡efectivamente! Lo he comprobado. Por supuesto, esa exclamación viene dada por el diálogo interno del emisor. 

Algo así como cuando uno sale del trabajo hecho una puta braga pero contento porque le ha cundido y porque, coño, tiene trabajo, que no es poco con los tiempos que corren, y se sube al coche pensando que llegará a casa, querrá tirarse en el sofá un ratito, quizás mirar la tele (que no verla, que eso duele y es criminal para las neuronas), hacer el amor con el/la churry y echarse entre pecho y espalda un buen par de cervezas bien fresquitas. Eso sería lo ideal, pero somos realistas y el que se sube al coche lo hace pensando que tiene que pararse a comprar en el súper comida para el perro, que el/la chati seguramente también está currando (con suerte) y que por tanto los críos han tenido tiempo y ocasión para liarla parda mientras estaban solos, porque la escuela de verano está muy cara y los canguros, más. 

¡Y efectivamente! (Y piensa: ¿por qué no me vasectomicé, por qué, por qué?).

Llega a casa el susodicho y se encuentra un cristo: los críos emplumados, el perro aterrorizado y escondido en la carbonera, la cocina a medio arder y los coches de la calle bombardeados con los huevos de la nevera con los que contaba para cenar. 

sábado, 2 de junio de 2012

Se siente atacada

Y mucho. Estoy cansada de oír y ver por todas partes propaganda a espuertas. Gente que te dice que no eres lo bastante joven, ni lo bastante bonita, ni lo bastante sana... Y luego los sucesivos gobiernos españoles diciéndome que no soy lo bastante inteligente para quitarlos de en medio... Pero éste es otro tema.

Volvamos al origen. 

Me gusta escuchar la radio y ver la tele como al que más, pero ODIO que en cada pausa publicitaria me bombardeen con publicidad de cosméticos en el que salen súper modelos que NO necesitan esos cosméticos, porque gozan de un cuerpazo por genética. O de un rostro perfecto, o de un cutis ideal, o vaya uno a saber qué. O, en versión únicamente sonora, voces sensuales que te dicen que tu problema son tus propias hormonas porque a partir de determinada edad el cuerpo ya no reacciona como si fueras una adolescente.

jueves, 1 de marzo de 2012

Jodeos, sigo aquí XD

Hola de nuevo. ¿Creíais que me había quedado sin ideas? Pues desengañaos, tenéis toda la razón.

Espera, esto no era así... Empezaré de nuevo.

No me he quedado sin ideas, sólo que mi inspiración anda errática, dando muchos tumbos y tal. ¿Por qué? Porque mi vida es monótona como sólo la vida de alguien aburrido puede serlo. Que no es que yo me aburra, cuidado, es que tengo una vida muy del montón.

No hay novedades, no hay aventuras (Deo gratias), no me pasa nada extraordinario y tampoco tengo tantas burradas que contar. 

Sí tengo una gran noticia, y es que tengo curro, un curro de quince horas semanales y por puro enchufe, lo reconozco, pero curro al fin y al cabo. ¡Es tan emocionante sentirse parte del mundo exterior otra vez!